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martes, 22 de enero de 2013

Sosiego literario



De lánguida se amortece Huesca en las noches de invierno y en sus días festivos. Es la de San Vicente jornada de reposos y de huidas, esta vez de sosiego velado por la nieve. Transcurría el tiempo coagulado -en feliz expresión de Lobo Antunes- en una ciudad que sus propios reconocen como eterna en sus dudas, en sus caprichos, en sus orgullos, en sus fatuidades, en sus provincianismos pero también en sus glorias y en sus grandezas.

Como si nunca nada ocurriera, aunque el tiempo sí discurra como nos descubren quienes se fueron pero permanecen siempre amarrados a sus paisajes y sus paisanajes.

De pura belleza literaria, el tiempo pareció adensarse en el Circulo Oscense en los ocho minutos en los que Ramón Gil Novales declamó su discurso evocativo de parajes, gentes, acontecimientos, solanas y umbrías de su Huesca, a la vez propia y compartida.

Una velada literaria cuyo contenido no me resisto a reducir a unas líneas periodísticas o a unas grabaciones sepultadas en alguna olvidad carpeta de una computadora.

El discurso íntegro del literato oscense ha pasado al cosmos virtual de la red.

Y queda aquí de nuevo:


Aquí enlazo las tres glosas del escritor y de su obra, palabra sobre palabra.

Víctor Juán Borroy.

Víctor Pardo Lancina.

José Domingo Dueñas.


Y así salimos -si queremos-  del aturdimiento festivo.

miércoles, 19 de diciembre de 2012

dafasdf


Media tarde del viernes. La biografía de la página de Facebook del diario desaparece de la pantalla. Cualquier nuevo post en el muro sigue el mismo proceso: tecla de intro, actualización de Facebook que se cuelga y biografía en blanco que impide saber si existen nuevas publicaciones.

En un movimiento casi reflejo, tecleo al azar y la aleatoria combinación de caracteres se cierra con un inconsciente intro. Se trata de una suerte de movimiento instintivo para tratar de desbloquear la aplicación.

Y en la biografía aparece la combinación ("dafasdf") sin que llegue a saberlo.

Del suceso adquiero conocimiento por los avisos de mensaje de la parte superior de la página. Un primer mensaje en tono humorístico. El acceso a la biografía sigue vedado. No hay manera de borrar el mensaje. Pánico a un ataque de risa viral, a un cachondeo generalizado con la mala leche como hilo conductor.

Por fortuna, el primer mensaje marca la pauta. Ironía comprensiva.

Este es el resultado del hilo:



Doy por hecho que existe algún estudio sobre el comportamiento de los usuarios de redes sociales. Para el trabajo del gestor de comunidades es imposible encontrar un manual que prevea el comportamiento de los seguidores o que adiestre frente a sus imprevisibles respuestas.

En muchas ocasiones hay que funcionar a base de intuición. Circunstancias como la hora o el día en el que se comparte un mensaje, la actualidad del momento o el contenido de una primera interacción parece desencadenar la participación, objetivo siempre de este aún incipiente medio de contacto con consumidores (caso de las marcas) o audiencias (para los medios)

Cuando parece que un asunto reviste interés, la repuesta es nula. Cuando algo se supone ajeno a la preocupación general, surge la participación.

Un indicativo éste de lo alejados que en muchas ocasiones nos encontramos los periodistas de los intereses de los lectores.

Postdata de post: 

1.- Facebook nos devolvió la biografía. Optamos por mantener el curioso post en el muro. Los mensajes lo merecían. No aventuro qué hubiéramos hecho de haber obtenido un flujo menos comprensivo.

2.- Prometo no teclear al azar nunca más.

miércoles, 12 de diciembre de 2012

Distancias y jerarquías


El periodismo es una cuestión de distancias: tomar la suficiente para mirar los hechos con perspectiva suficiente para evitar verse envuelto por los intereses de los protagonistas, pero sin alejarse tanto que se desenfoque la percepción de los hechos.

Cuando hay ciertos asuntos que pasan a ser rutinarios es fácil perder el justo punto de observación, de manera que los detalles y los matices desaparecen.

En estos casos, los lectores pueden resituarnos. Un comentario acertado puede servir para jerarquizar una noticia de modo adecuado.

Un caso de hoy. El Ayuntamiento oscense ha logrado que el juzgado de lo contencioso-administrativo le autorice a abonar la cuantía de la sentencia del Polígono 32 en dos fases, con cargo a los presupuestos de 2012 y de 2013, pero siempre antes de julio del próximo año.

Persuadido de que este viene siendo un asunto noticioso en los últimos meses y de importancia capital en el presupuesto municipal del próximo año, había otorgado a esta noticia la máxima jerarquía. Ha ido a bloque principal de portada de la web ipso facto.

A las horas, aparece este comentario: 

...!.joder que bien! el Gabinete Jurídico del Consistorio ha conseguido que se pague en dos veces....eso sí, antes de julio 2013...... ¿¿¿yyyyyyyyyyy???

Con independencia del estilo hay que reconocer que contiene una gran verdad.: ¿Y qué si se ha autorizado el pago en dos fases? El efecto de la decisión del juzgado a estas alturas del año es poco más que un problema contable para el Consistorio. Nada alivia la cantidad ni sus efectos perniciosos para las arcas consistoriales.

Postdata de post: La noticia ha dejado de aparecer en portada.

martes, 13 de marzo de 2012

Unos porqués entre carrascas



Hacía días que no me sentaba a su vera, entre las carrascas de la plaza de la Catedral. Le daban la espalda un grupo de muchachos de visita en la ciudad. Salían del Museo Diocesano y desenvolvían sus bocatas en el pretil que circunda su fuente.

Ahí seguía, estática observante del portón del Palacio Consistorial; callada poseedora de quién sabe cuántos
secretos de despachos, de ires y venires, de entradas y salidas a la sede del Consistorio.

He intentado arrancarle no sé cuántas veces sus secretos. Pero nada, disciplina de hierro, frío silencio; a lo suyo como ha solido desde que fue ubicada en su lugar en 1886, un puesto de observación entre carrascas, donde avizora el corazón de la ciudad, del que solo salió para marchar a una corta estancia en la plaza de Concepción Arenal.

A La Moreneta, fuente de las fuentes, le abriría yo un twitter para que narrara los aconteceres consistoriales. A su lado me siento en accesos al caserón municipal a ver qué me cuenta. Pero nada, silenciosa entre carrascas.

Claro queda el por qué del encabezado del blog, al que emigro desde Balcón de Almériz. No tan claro le queda al escribiente los ques. Se alivia señalando que será otro (casi) dietario sentimental y ligero, hecho de vuelaplumas y jirones de actualidad de la ciudad, al que incorporará lo que le trinen las redes sociales, dado que La Moreneta no está dispuesta a hacerlo, escrupulosa como es ella con el secreto profesional y nada dada al off the record ni con quien ha visto durante veinte años dedicarle un guiño cómplice antes de cruzar la puerta a la que mira para ver de cazar algo para escribir unas líneas.

Postdata de post:

1.- Como casi todo en Huesca, la instalación de la fuente fue discutida en su época. Los oscenses querían llenar botijos sin los inconvenientes del ornato.

De ella dijo el Diario de Huesca el 13 de febrero de 1889:
"Preséntase el tiempo desapacible y en extremo frío. El fuente descenso de temperatura se nota en la campiña y en las acequias y las charcas. Hasta la fuente monumental de la plaza de Zaragoza, exhibía hoy gruesos y caprichosos témpanos de hielo. Y no hablamos de la de la plaza de la Catedral, porque aunque oficialmente se ha convenido en darla aquel calificativo estético, ni lo tiene por su mérito ni lo merece por su servicio (...)"

Con estos antecendentes, tampoco me extrañan sus desconfianzas.

Y desde primera hora sufrió las arremetidas vecinales:
Del mismo diario, el 4 de junio de 1886:
 "Rogamos al señor Alcalde (Sánchez Montestruc) ordene a uno de sus agentes la vigilancia necesaria para que la fuente colocada en la plaza de la Catedral no se convierta en abrevadero, cuando no en diversión de muchachos, como hemos presenciado diferentes veces, con sentimiento de toda persona sensata y desdoro de la cultura pública"

Bonito concepto el de cultura pública, muy alejado del que hoy le daríamos.